Playas de Murcia

«Ese año, en la Costa Brava, comimos el mejor pescado de roca»

  • 14 Agosto 2009 7:52 am

Para Francisco Ros los mejores veranos son los que ha pasado en el Mediterráneo. Sobre todo en las playas de Águilas, Murcia, acompañado de su familia y las conversaciones de los buenos amigos. «Todos los veranos allí, son buenos veranos», afirma con ternura. Pero también recuerda divertido el año 2005, cuando visitó durante siete días la Costa Brava, en el Parador de Aiguablava, para acompañar y animar a su hijo, de entonces 14 años, en un torneo juvenil de fútbol, como buen futbolero y madridista. Quedó segundo, pero la familia disfrutó de unas vacaciones estupendas. «No pasó nada, la mejor manera de superarlo era aprovechar la estancia junto al mar», afirma. Los Ros contrarrestaron el resultado con visitas al Museo de Dalí o degustando «pescaítos» en los chiringuitos, de hecho ese año comió «el mejor pescado de roca».

Cuando era «jovencito», antes de ser un adelantado a su tiempo, cuyos méritos le permitieron ampliar estudios en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), Francisco Ros, solía divertirse bajo el sol de Murcia durante todo el verano. El mar fue lo que más añoró durante los siete años que le tocó vivir fuera de España. «Su luminosidad, las tonalidades de azul, la brisa… y esos momentos de relajación» que lo trasladaban lejos del cotidiano «run run» del trabajo.
Ahora, quien le broncea es la responsabilidad familiar y laboral. «Un mes, ojalá», indica sonriendo, ahora, como mucho, puede disfrutar de una quincena en Águilas, y es que «si no paso al menos ocho días en esta ciudad, no puedo decir que haya tenido vacaciones». Se declara un completo enamorado de esta localidad. «No recuerdo haber pasado ningún verano sin bañarme en el mar», una pasión de la que no quiere deshacerse, «es una de mis debilidades».

Aunque la Costa Brava tampoco desmerece para él, siendo muy pequeño, escalaba por los acantilados y competía con sus amigos para tirarse de cabeza. «Era peligroso —sin duda— pero no nos importaba. Lo que sí me importa más son las medusas, me picó una en las vacaciones y tuve que acudir a la caseta de la Cruz Roja para que me aplicaran alguna sustancia, no como en “Friends”, claro», bromea.

Ros recuerda las largas charlas con los viejos compañeros de juventud, «lo más impactante ahora es ver crecer a los hijos de los viejos compañeros de jarana. ¡Menudos ratos!», sonríe mientras rememora simpáticas tertulias hasta la madrugada, y sin recato confiesa que, aunque la gastronomía española es enormemente rica, para él «no hay nada que pueda superar a la gamba roja de Murcia», a menudo degusta algún plato nuevo, como el exquisito pescado de roca que probó en 2005 en la Costa Brava, pero su corazón lo entregó hace años a la gamba roja.

Fuente/abc.es/

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